La miopía infantil

Muchos padres desconocen que la miopía infantil, si no se controla y supervisa, tiende a aumentar y, si lo hace en exceso, puede derivar en el futuro en serios problemas de visión.

Orto-K ralentiza el crecimiento de la miopía infantil

La miopía infantil, al contrario de la de los adultos, puede ser ralentizada si se interviene en la etapa que va, aproximadamente, de los 7 a los 17 años. La ortoqueratología, más conocida como Orto-K, es uno de los pocos métodos que ralentiza el crecimiento de la miopía infantil (desde los 6 años) y adolescente. La función preventiva de Orto-K es fundamental para evitar que la miopía infantil aumente excesivamente o derive en una miopía magna.

Orto-K proporciona a los niños libertad en su vida diaria

Una de las consecuencias más molestas de la miopía en los niños, aparte de los efectos en la salud visual, es la restricción en su actividad diaria y la dependencia de medios de corrección visual. Además de su importantísimo papel preventivo, Orto-K  les da libertad para jugar, hacer deporte y, en definitiva, para llevar una vida plena y sin limitaciones.

El uso de gafas o lentillas diurnas, a pesar de corregir la visión, no permite practicar muchas actividades necesarias para el desarrollo del niño, como jugar, tener una vida activa o la práctica de muchos deportes y, sobre todo, no tienen ningún efecto preventivo.

Las lentes Orto-K, al emplearse en el momento de ir a dormir y despertar, puede ser supervisado en todo momento por los padres e integrarse fácilmente en la rutina familiar.